lunes, mayo 19, 2008
¿Y ahora qué?
Y se cierra un temporada que es una vuelta de tuerca más. El descenso del Club de Fútbol significa prácticamente el fin de un proyecto que nació sin apoyo de la masa. Que convirtió el estadio Municipal en un lugar sin alma. Con fútbol, sí. Con ganas por parte de su directiva y empleados, también. Pero sin el peso de un compromiso, de una historia. Que parece que no, pero vale. Y a veces juega.
Alegría pues en la sufrida y desgastada afición del histórico Logroñés vivió ayer un día festivo. Con fútbol, con su mítica mascota, con el tributo a un buen grupo humano, con el orgullo de ser de un equipo con 68 años de historia y un gran recuerdo de los años dorados. La risa va por barrios, y ayer le tocó al blanquirrojo reírse del Logroñés Club de Fútbol, el principal enemigo desde que, en el año 2000, se fundó como Recreación. Con todo eso, sí. Pero sin dinero. Sin un presidente que cumpla y dé la cara. Sin un proyecto de futuro e incertidumbres como nubarrones sobre el escudo de la Estrella de David.
Porque eso es lo malo para el CD Logroñés. Se ha salvado la temporada, el rival se ha ido al pozo... Sí, pero ¿ahora qué? ¿Qué pasará mañana cuando el club salga a subasta? ¿Quién vendrá a solucionar todo este entramado formado por desastres que es la entidad desde hace más de una década? ¿Pasa el futuro del CDL por Eduardo Blanco, presidente del LCF? ¿Es momento de que todo el mundo se una? Yo creo que siempre ha sido del momento de la unión. Pero ahora más que nunca. Porque de lo contrario podría ser que el año que viene el estadio Las Gaunas quedara inutilizado.
martes, mayo 06, 2008
Me cambio de casa
Tenía apenas 20 años y un par de meses cuando pisé por primera vez la redacción del Diario La Rioja. Tan sólo llevaba un curso de la carrera de Periodismo y obtenía mi primera oportunidad de foguearme. Entonces, desconocía que aquello cambiaría por completo mi vida. No sabía que lo que a priori eran unas prácticas marcarían mi devenir, mi futuro, incluso mi forma de pasar por este mundo. Pero lo hizo.
El próximo 1 de julio se cumplirían cuatro años desde aquel momento. Ahora tengo 24 años, recién cumplidos el viernes. No alcanza a los cuatro años, es cierto. Pero como si lo hiciera. Y ayer cerré mi etapa en el Diario La Rioja. En las próximas semanas me incorporo al Diario El Correo, en su edición riojana. Continuaré dedicándome a los deportes, pero en un nuevo lugar.
¿Y cómo afronto todo esto? Entre agradecimientos e ilusiones. Agradezco al Diario La Rioja la oportunidad que me dio en 2004, las que me ha seguido dando durante cuatro años, la confianza depositada en mí. Agradezco también el aprendizaje obtenido, las experiencias vividas, el haberme hecho sentir periodista sin serlo. Doy las gracias asimismo por los amigos que me llevo, la gente maravillosa que he conocido. No puedo dejar esto sin dar las gracias a José Antonio del Río y Pío García, los dos jefes de Deportes que he tenido, por muchas de las cosas que he relatado anteriormente. A César Álvarez, José Martínez Glera, Carlos Ferrer, Eloy Madorrán, Esperanza Martínez-Zaporta, Miguel Martínez Nafarrate, Pablo Álvarez, Eva Terroba, Héctor González, Inés Royo, Iñaki García (sin que el orden se tome como algo personal) por ser tan buenos compañeros. Con algunos de ellos he tenido más relación, con otros menos. Pero todos me han hecho sentir en casa y de todos he aprendido algo. No me olvido de los fotógrafos, de la gente de talleres (de lo mejor de esa redaccion) o de Diego Ortega. La lista es muy amplia. Gracias a todos por todo.
Y la ilusión. La renovada esperanza de seguir creciendo, de aportar lo poco que sé de esta profesión a una nueva empresa, a la que estoy también tremendamente agradecido. Tengo ganas, muchas ganas de arrancar con esta nueva andadura. De seguir madurando, de continuar aprendiendo. Sé que lo haré (o por lo menos pondré todo mi empeño en ello) y esa es una de las razones que me han empujado a aceptar.
En cualquier otra etapa de mi vida, me hubiera costado el cambio. Pero ahora no. Lo asumo con la ilusión mencionada, con muchas ganas y el deseo de trabajar para no defraudar. Sé que también estaré rodeado de buena gente, porque conozco a todos los de Deportes y a algunos de los que no lo son.
Cierro, pues, cuatro años magníficos, increíbles y gratificantes. Abro una etapa ilusionante, estimulante y esperanzadora. No sé si las relaciones duran cuatro años. Pero en mi caso, mis mejores relaciones hasta ahora han durado ese tiempo. A partir de ahora, J.L. García Íñiguez, del diario El Correo. Y encantado de estar en mi nueva casa.
lunes, marzo 17, 2008
Un punto de madurez
El señor Juan Manuel Vico Moreno debe de ser un tipo con una gran confianza en sí mismo y en su vista. De los que no duda ni a la hora de elegir un modelo de coche. También debe de ser el típico que en Nochebuena, con la familia, cuenta los mejores chascarrillos. De esas personas que gozan cuando las miradas se posan sobre él. Y si no es así, al menos ayer, vestido de árbitro en Las Gaunas, lo pareció. Fue uno de esos trencillas que terminan por sacar de quicio a todo el mundo, locales, visitantes, aficionados y ayer hasta a los fotógrafos.
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lunes, marzo 03, 2008
Ellos cumplen
En el fútbol hay momentos de urgencia. En los que el continente es lo de menos y lo que importa es el contenido. Sumar puntos. Sí o sí. Sea como sea el juego. Porque llega un momento en determinadas situaciones en el que el único argumento de un equipo ha de ser el del resultado. Y porque no es fácil pasar en unas horas de casi protagonizar las páginas de economía o sucesos a reaparecer en las de deportes.
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domingo, marzo 02, 2008
"No sólo se vive de fútbol"

Ahí está. Botella en mano. Gozando. Como sólo él sabe. El primero en apuntarse a una fiesta. El primero en apuntarse un tanto. Pedro Sanz. El presidente. De todos los riojanos. Qué más da una victoria de Titín que el ascenso del Voley Haro a la Superliga. El caso es aparecer. Pedro Sanz. El presidente. "No sólo se vive del fútbol", dice. Y se queda tan ancho. El mismo fútbol del que él nos ha privado. Pedro Sanz. El presidente.
jueves, febrero 28, 2008
CD Logroñés: cuando la pelota es lo de menos
Una tarde dominical de un mes cualquiera. Hace quince años. El transistor, encendido. Los goles de la jornada liguera se suceden. Uno tras otro. De pronto, el altavoz atrona: ¡Gol en Las Gaunas! Casi siempre, en contra del local. En contra de aquel equipo por entonces conocido como Logroñés a secas y que hoy ha de ser diferenciado, denominado con nombres y apellidos, Club Deportivo Logroñés. Éste es un recuerdo melancólico para cualquier aficionado riojano y para muchos seguidores del fútbol. Pero, ¿qué pasó en Logroño? ¿Por qué ya nadie oye hablar del Logroñés salvo cuándo se trata de descensos o impagos? ¿Qué fue de aquel equipo por el que pasaron futbolistas como Julen Lopetegui, Oleg Salenko, Toni Polster, Óscar Ruggeri, Agustín Abadía, José Ignacio o Manu Sarabia?
lunes, febrero 25, 2008
Órdago
Todo se cocinó en el autobús de vuelta tras el partido disputado ayer en Cuenca. Allí, a la plantilla comenzó a llegarle información acerca de lo que Hortelano había comentado en Radio Gaunas esa misma tarde. Las palabras del empresario madrileño encencieron la mecha, fueron la chispa. Como casi siempre.
Jugadores, cuerpo técnico y empleados lanzan así un órdago sin precedentes. ¿Un farol? Quién sabe. Puede que tengan un respaldo que les asegure a su vez adquirir el accionariado y saldar la deuda. De hecho, sería lo lógico.
Lo cierto es que han sido valientes. Arriesgan, pero saben que poco peor pueden estar. Hortelano ha bloqueado el club. Frente a sus propios empleados, frente a los acreedores, frente a las instituciones y frente a la afición.
El Logroñés ha dado muchas vueltas. Ha vivido siempre cerca del surrealismo. Y esto es una vuelta de tuerca más. Pero, quizá el alto componente de riesgo y valentía que contiene el órdago de la plantilla le convierta en el movimiento con más valor de todos cuantos hemos visto. Desde aquí, vaya mi apoyo para el cuerpo técnico, jugadores y empleados del Club Deportivo Logroñés. Cuando no nos quedaba nadie en quien confiar, aparecieron ellos. Al menos, de momento. Porque esto tiene pinta de que sólo acaba de comenzar.
