jueves, agosto 25, 2005

...Y los grandes perdieron el respeto

Uno, soñador que es, ya se imaginaba a Pablo Aimar o el futuro crack Lionel Messi corriendo por el prado de Las Gaunas. O, quién sabe, incluso a Ronaldinho. Tampoco descartaba entre mis pensamientos oníricos a Román Riquelme, Tamudo o el eterno enemigo Osasuna. Por mi cabeza no pasaba el Levante, que también parecía entrar en el bombo. Y es que el Logroñés Club de Fútbol se había clasificado el domingo para treintaidosavos de final de la Copa del Rey. Barça, Espanyol, Zaragoza, Osasuna, Valencia y Villarreal eran los posibles rivales para el arranque de este 'nuevo' club. Claro, al Logroñés CF ya estoy harto de verlo todo el verano y el fútbol riojano tiene un color tan desagradable, que ver un Primera era un oasis en medio de tanta desgracia.
Pero no. Al ser superior que reina por encima del bien y del mal en el Bernabéu no le gustaba que su equipo cayera eliminado en Alcalá de Henares, por ejemplo. Al calmado y falso prudente Laporta no le ponía que sus Messis y Ronaldinhos fueran echados de la Copa por un equipo que apenas cuenta con 600 socios. No les gusta. A Gaspart, vice de la Federación Española, la Copa de su Majestad se la trae al pairo, porque su todopodero$o Sant Andreu no está ni clasificado. Así que Liga de Fútbol Profesional y Federación Española de Fútbol se reunieron para hacer las paces. En medio, barbado él, se sentó Lissavetzky, cual profe de parbulario. A los de Villar y Gaspart poco les cuesta bajarse los pantalones. Máxime ante seres superiores y presidents.
Barça y Madrid, me dicen, defendieron lo suyo. Claro, estoy de acuerdo. Lo suyo es lo suyo, los eurillos. Y sus cracks, que igual se manchan si van a ciudades pequeñas. Explícale tú al culto de Beckham qué es Logroño y Las Gaunas. Aimar sí lo sabe, todos nos preguntamos alguna vez si era familia del gran Carlos Aimar que tantas alegrías nos dio a los aficionados del Club Deportivo Logroñés. A Pablito también le llegó esa pregunta y por eso sabe de qué va lo de Las Gaunas y Logroño.
Todo esto es una pena, porque no refleja nada más que el desprecio de los grandes por el fútbol. Para ellos, este deporte sólo se juega en grandes estadios. Para nosotros, eso, el Bernabéu, el Nou Camp o Mestalla sólo son retazos de unos recuerdos que cada día desempolvamos con más frecuencia. Pero tenemos nuestro fútbol. Sea bueno o sea malo. Modesto, pero fútbol. Tanto respeto merecen Las Gaunas y el Logroñés Club de Fútbol o el Club Deportivo Logroñés como el Bernabéu y el Real Madrid. El único osasis, la única forma de que Carrusel volviese a cantar aquello que da título a este blog, se ha esfumado.
Seguiremos en Las Gaunas, viendo a nuestros dos logroñeses, que los tenemos a pares. Chulos que somos. Quizá, algún día, el Madrid o el Barça vuelvan a Las Gaunas y se oiga en los transistores "gol en Las Gaunas". Ojalá, y ahora más que nunca, que sea del Logroñés. Mientras, los grandes tendrán sus títulos, sus millones y sus galácticos, pero carecerán de algo que aquí hemos aprendido a base de palos: humildad. Nuestros jugadores no se despeinan por ir a pueblos, pueblitos y barrios. Eso es fútbol. El resto, espectáculo.

Con los cuellos apuntando al cielo

Oh, ah Cantona! Ese era el grito más repetido en Old Trafford cuando el genial Eric Cantona hacía una de sus diabluras. La historia del fútbol ha sido demasiado injusta con un hombre cuyo principal pecado fue darle una patada aun irrespetable espectador. Aquel incidente ha eclipsado con el paso de los años al gran jugador que fue el francés.
Le king, vive le king. El Rey, el hombre que devolvió a los diablos rojos al trono del fútbol inglés, se movía por impulsos. Por un impulso psicópata propinó aquella patada de karate al aficionado del Crystal Palace, pero también por algún que otro impulso genial se convirtió en uno de los mejores jugadores del mundo.
Por ejemplo, en un encuentro de la Premier, Eric recibió la pelota en el vértice del área, la bajó en el pecho, la pisó y suavemente la picó lo justo para que entrase por la escuadra. Golazo. La grada enloqueció. Pero él no. Siempre a contracorriente, el 'red devil' alzó los brazos, puso cara de macarra de película y espero a ser abrazado por sus compañeros. Se rebeló contra la euforia, como se rebeló contra el 'irrespetable' público que le insultó en aquel partido contra el Crystal Palace.
Recuerdo el día que Cantona anunció su segunda y ya definitiva retirada. Los alrededores de Old Trafford se vieron invadidos por miles de aficionados que pedían a su ídolo que reconsiderase su postura. No lo hizo, a pesar de tener 31 años. El genio francés, que pintaba cuadros y escribía poesía, decía adiós cuando era el Rey. Apenas tuvo tiempo de vivir la mercadotecnia que rodea hoy al fútbol, él no hubiera encajado. Le gustaba la pelota y su franqueza le jugó malas pasadas. Llamó al seleccionador francés 'saco de mierda' y jamás volvió con los 'bleus'. Ellos se lo perdieron.
Eric, le king Eric dijo que no volvería, y no volvió. Ahora ya no quedan jugadores como él, de su raza y su calidad. Devolvió al Manchester al trono y él tocó el cielo para decir adiós. Au revoir, como decía en aquel anuncio. Al menos, Cantona sigue en el corazón de unos cuantos románticos que si hubiéramos tenido cerca al hincha del Crystal Palace también lo hubiéramos pateado. A los dioses no se les insulta.

jueves, agosto 18, 2005

Que corra la pelota

Corría el año 1996, cuando el Club Deportivo Logroñés iniciaba la que sería su última campaña en Primera. A aquel equipo que entrenaba Lotina, llegaron varios jugadores uruguayos, manteniendo viva la tradición charrúa en Las Gaunas. Canals, Baltierra, Rubén Sosa y Tejera. El de más nombre era, sin duda, Sosa. Un buen reclamo para la parroquia blanquirroja, que llegaba a la Liga de las Estrellas que se llevaría el Madrid de Capello.
Pero no sería Rubén Sosa quien tocó mi corazón. Fue un gordito rubio, de pelo alborotado y pinta desgarbada. Fue Marcelo Tejera. 'El bambino de oro' fue el único superviviente de aquel grupo de urugayos y no abandonó el equipo hasta el año 2.000, en el que el club descendió a Tercera por impagos.
Tejera era un jugador desagradable para entrenadores que sólo conocen la receta táctica. Así era Boronat, que lo condenó al banco por escaparse de su estrechez mental. Tejera sólo conocía la pelota. La pisaba, la mimaba y la tocaba. Un pelotero. Un jugón. Estuvo cuatro años huyendo de la esclavitud de la pizarra y enganchando corazones. La pisadita urugaya, de recibir y tocar. De mirar y ponerla. Fútbol sudamericano.
Tejera nunca corrió antes de pensar. Casi nunca corrió. Para qué, si quien corría era la bola. Ayer volvió a la selección uruguaya, que se enfrentó a España. El 'bambino de oro' jugó 25 minutos en un partido desastroso en el juego charrúa. Pero Marcelo no faltó a su cita con la pisadita. No corrió ni se pegó. Vi un detalle, sólo uno, para comprobar que era el mismo Tejera que pasó por Logroño. Recibió el balón en la media. La pisó, levantó la cabeza y se vio rodeado de españoles. ¿Qué podía hacer? Darla al más fácil, pensará alguno. No. Vio una banda y un hombre subiendo. La picó y la mandó al costado. El resto de la jugada no la recuerdo. Sólo sé que con ese toque me devolvió al viejo estadio Las Gaunas.

Para saber más sobre Tejera, pincha aquí.

Goool en Las Gaunas, canta Carrusel

Los años en los que Las Gaunas era protagonista en los transistores yo era un chiquillo, que soñaba con pegarle patadas al cuero y vivir de ello. Pero el fútbol pudo conmigo y lo dejé. Mejor dicho, dejé de jugar al fútbol, pero no el fútbol. Lo comencé a vivir verdaderamente como un aficionado y a la cita dominical con Las Gaunas no fallaba. Desde aquella época me ha tocado vivir lo peor del fútbol en mi ciudad, Logroño. En Las Gaunas.
Pero la expresión 'gol en Las Gaunas' se ha quedado como una expresión más del mundo futbolero. Los logroñeses nos preguntamos por qué, pero lo cierto es que mucha gente lo recuerda. Generalmente, el gol era en contra del Logroñés, pero eso qué más da.
Sin embargo, este no es un blog dirigido sólo a los riojanos. Es para todos aquellos que amen el fútbol como deporte y su afición. Sin ir más allá. El fútbol, como arte. Tal y como reza el subtítulo de este blog.
Pero, ¿quién soy yo? Bueno, en mi perfil hay una explicación, pero no es lo único. Tengo un blog sobre información general desde hace algún tiempo (jlgarciainiguez.blogspot.com), pero siempre quise dedicar mis letras al deporte que me enamora.
Sin más, hablemos de fútbol, que Carrusel Deportivo canta, 'gooool en Las Gaunas'. Veamos de quién es.