miércoles, octubre 26, 2005

Eliminen al perro

Imaginen una pelea entre un matrimonio. Discuten, nada grave, sobre cosas de adultos. Que si has hecho unos papeles, que si no llegamos a fin de mes, el perro que tú compraste... En medio, encontramos al perro protagonista de la discusión. El cánido no deja de ladrar, saltar e intentar llamar la atención de unos humanos que discuten sobre humanidades. El perro, en este momento puntual, está llegando a ser molesto para el matrimonio, ya que sus ladridos se oyen por encima de los gritos de nuestra pareja.
Pepa y Pepe, que así he decidido llamar a los protagonistas, deciden sacar al perro de la cocina, lugar donde está ocurriendo esta pequeña pelea cotidiana. Encierran a Canelo, su apreciada mascota, en el baño. Ahora pueden discutir. Gracias al silencio que hay en la cocina, se van tranquilizando, hasta que la discusión se torna en un abrazo reconciliador. Fin de la discusión. El perro puede salir.
Ahora, cambien Pepa por Real Madrid y Pepe por Valencia. A Canelo, le vamos a denominar, cariñosamente eso sí, Daudén Ibáñez. Ustedes mismos.

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