jueves, noviembre 10, 2005

El efecto Zaizen


¿Cómo han dejado a un histórico así? ¿Cómo es posible que esté en la ruina? Estas preguntas se las han repetido los aficionados al fútbol en más de una ocasión en torno al CD Logroñés. A algunos puede parecerle que el club se descalabró en su último descenso a Segunda A. Nada más lejos de la realidad. Al Logroñés ya lo estaban desvalijando en Primera.
Seguramente, cualquier aficionado recuerde la Liga de las Estrellas, tal y como se le comenzó a denominar en la temporada 1996-1997. Fue la Liga de Capello, del equipazo que formó el Real Madrid, el año de Ronaldo en el Barça o mis admirados Romario y 'Burrito' Ortega en el Valencia. Fichajes de relumbrón gracias a los pingües ingresos por los derechos de la televisión. Fue, quizá, el comienzo de lo que el fútbol-espectáculo es hoy y también el principio del final de algunos modestos. Por ejemplo, el Hércules se hundió también tras aquella temporada.
Los alicantinos se fueron de la mano con el Logroñés a Segunda. Pero, ¿qué pudo ocurrir para que los blanquirrojos se hundieran? Se había hecho una plantilla, a priori, competitiva en la que destacaban jugadores como Rubén Sosa o Canals, por el que los de Las Gaunas pagaron 230 millones de las antiguas pesetas. Cañita Brava amenizó la presentación de la nueva y deslumbrante plantilla; las Rioja Girls fueron las primeras animadoras al estilo americano del fútbol español; se jugó un amistoso contra el Atlético Celaya de Míchel y Butragueño. A aquel equipo lo entrenaba Miguel Ángel Lotina -uno de tantos que ha triunfado tras su paso por el banco de Las Gaunas-.
¿Qué podía fallar en todo aquello? Lo mejor del empresariado riojano se había unido en la directiva blanquirroja. Los mandamases viajaban, pagaban las comisiones correspondientes a los intermediarios. Y, entre tanta excentricidad, fiacharon a un japonés. El primer nipón que llegó al fútbol español: Nobuyuki Zaizen. Aquel pequeño jugador era zurdo, bajito, vino medio lesionado y hablaba en italiano con Rubén Sosa. Cómo jugaba aún es una incógnita. Tuvo minutos en algún partido amistoso, pero en partido oficial nunca se supo nada del minúsculo nipón.
Dudo mucho que Zaizen -supuestamente procedente de la cantera de la Lazio- fuese a Logroño gratis, mucho menos creíble resulta pensar que su representante o el intermediario en cuestión se quedase sin percibir su correspondiente cantidad. Pero lo que si tengo seguro es que el jugador fue un ejemplo, muy claro, de la gestión del Logroñés por aquella magnífica directiva que regalaba mini cadenas de música a los socios. Que hizo a los chiquillos su carnet por 5.000 pesetas de la época y que, por cosas así, dejó al equipo casi al borde de lo que es hoy.
Después, vinieron los Lacueva, Cutillas, Parera, el descenso a Tercera por impagos cuando se pudo haber recuperado la plaza en Segunda A... Sin embargo, el principio de todo lo que es hoy el Logroñés fue el efecto de la temporada 96/97 y fichajes como el del primer nipón que pisó suelo español para jugar al fútbol: Nobuyuki Zaizen.

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Actualización: Según acabo de leer, Zaizen no debutó porque Miguel Ángel Lotina no contaba con él y le dejó sin ficha. Además, por lo visto Zaizen fue, allá por el 93, una joven promesa de Japón en el Mundial sub 17 celebrado en el mismo país asiático. Y sí, por si alguien lo encuentra por ahí, el Logroñés también estuvo interesado en fichar por entonces al delantero Kazu Miura, también japonés.

2 comentarios:

Pepe dijo...

¿Pero quién te crees que sos para no tener ni la educación ni la deferencia de contestar a la gente que te lee? ¿Vas de figura mediática y de interesante o qué? Si estos no son más que malos apuntes de escritor aficionado, por favor.

No sos como yo pensaba. Tenes un lector menos.

J.L. García Íñiguez dijo...

Tiene toda la razón: malos apuntes de un escritor aficionado y es que nadie dijo que fuese un buen escritor profesional.
Un saludo.