viernes, noviembre 18, 2005

Goodbye, antepenúltimo diablo


Roy Keane ha llegado a un acuerdo para abandonar el club al que dio todo y que le respondió con la misma moneda. El Manchester United abre la puerta a su capitán, un hombre duro tanto dentro como fuera del rectángulo de juego.
El mediocentro irlandés es el típico hombre de la Premier League de toda la vida. Escandaloso en sus entradas como en sus palabras. Así, ha sido el dueño del centro del campo -y casi del vestuario- del equipo de Old Trafford desde 1993 hasta hoy, fecha en la que ha puesto fin a su etapa en Manchester.
Tras el adiós de Cantona y Beckham, éste es, seguramente, el más significativo de un club en el que, de la vieja guardia, sólo quedan los Neville, Scholes y el eterno Ryan Giggs. Aún recuerdo aquel magnífico equipo que fue dueño y señor de la Premier en la década de los '90. Los antes citados, junto a Andy Cole o Peter Smeichel -ese muro capaz de detener con la cara un lanzamiento de falta de Hierro- formaron aquel equipo que me hizo red devil para siempre.
Parece ser que tras las críticas que hace poco realizó Keane sobre su equipo, se ha precipitado su marcha. Al centrocampista irlandés le perdieron las formas, como cuando fue apartado de su selección en el Mundial de 2002. Pese a su dureza en todos los sentidos, el irlandés es un tipo que entiende el fútbol de otra forma a la actual. Pertenece a otra época. Cuando los vestuarios eran sagrados y el capitán era respetado. El fútbol es distinto y hoy prescinde de este tipo de jugadores con genio, mala baba y mucha flema.
Keane era el centro del campo del Manchester -que le pregunten a Butt que vivió siempre en la sombra-. Dominio del juego, de la destrucción y del tempo de los partidos ha sido el verdadero motor del equipo construido por Álex Ferguson.
Ahora, Keane dice adiós. Se va. El círculo central de Old Trafford le echará de menos, aunque cada vez se va acostumbrando más este estadio a las despedidas de sus jugadores favoritos. Hasta siempre al antepenúltimo diablo rojo. Ya sólo quedan Scholes y Giggs. Ah, y Ferguson, el verdadero amo del 'Teatro de los sueños'.

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