sábado, diciembre 17, 2005

El tango del fútbol


Ladrón de guante blanco, organizador de lujo, clase por los cuatro costados. Fernando Carlos Redondo Neri llegó al Real Madrid procedente del Tenerife, bestia negra de los blancos en aquellos fatídicos primeros años de los 90. Jorge Valdano, en el 94, fue quien se lo trajo de la mano a la península para, junto a él, devolver al Madrid todo lo que le debían. Se auguraba buen fútbol en Chamartín. Valdano, un romántico madridista, ama el buen fútbol pese a que como jugador no fue un grande. Seguramente, es el rastro que deja Maradona a su paso.
Pero, los primeros pasos de Redondo como jugador del Madrid no fueron fáciles. Una lesión le hizo ceder la titularidad a Luis Milla, que hizo una gran temporada como cerebro del juego blanco. Aquel equipo jugaba de lujo. Mendoza se había traído a Laudrup, uno de los símbolos del Dream Team, y la dupla técnica de Valdano y Cappa se encontró con la agradable sorpresa de Zamorano y Amavisca, ambos transferibles en la pretemporada, pese a que el cántabro era un recién llegado. Con los años he aprendido a valorar a aquel equipo que, para mí, es el mejor Madrid de los últimos 15 años por juego. Puedo recitar su once: Buyo, Quique Flores, Hierro, Alkorta, Lasa, Luis Enrique, Redondo, Amavisca, Laudrup, Zamorano y Raúl. Sí, Raúl. Aquel fue el año de su 'nacimiento'. Apuesta del técnico que lo subió del C en un partido ante el Zaragoza.
Tan importante fue el actual capitán blanco como el mejor argentino que ha pasado en mucho tiempo por el Bernabéu. Porque a Redondo le acusaban de ralentizar el juego madridista -resulta curioso que a Zidane le acusaran de lo mismo-, que no realizaba traslaciones largas de la pelota y que carecía de llegada al área contraria. Los que aquello opinaban, y siguen opinando, no supieron lo que realmente salía de los pies del pivote bonaerense: fútbol y más futbol.
Redondo en traje vendía. Redondo con el pelo largo vendía. Redondo con el pelo corto vendía. Redondo con el pelo repeinado vendía. Todo eso era sobre el terreno de juego. Con traje, pese a ir de corto. Elegancia por toneladas. Cuando Redondo tocaba la bola todos intuíamos que aquel tipo tenía que oler bien. Por narices. Eso desprendía de sus adidas negras. Es cierto que defendía la pelota con los codos si hacía falta, pero robarle un balón a Fernando era imposible. Lo protegía como un tesoro.
Y claro, llegó un día en que todos los que hablaban barrabasadas de él tuvieron que callar, levantarse y aplaudir. Ocurrió donde tenía que pasar. Old Trafford, el Teatro de los sueños. En Inglaterra (¡Toma Malvinas!). Aquel taconazo que no pienso describir porque cualquiera que ame el balompié lo conoce. Qué jugada. La jugada del siglo. Un incauto podría pensar que ese Madrid ya era denominado galáctico. Aunque Redondo fuese un genio, no era galáctico. Él respetaba la tierra y a sus habitantes. Por eso nos ofrecía ese fútbol. También por eso se rebeló contra los imbéciles. ¿Acaso no recuerdan que Passarella le apartó de la selección por no cortarse el pelo?
En aquel partido contra el Manchester United, Redondo cambió de ritmo. Hasta entonces era un tango de Gardel. En aquella jugada pasó a ser un tema de los Gotan Project (la revancha del tango). Y todos, absolutamente todos, nos pusimos a bailar.
Qué malo que te fuiste, viejo. ¡Cuánto te echamos de menos! Con lo bien que hubieras quedado junto a Zizou...

1 comentario:

Redondo dijo...

La verdad es que soy uno de los que piensan que Redondo fue el mejor mediocentro de la decada de los 90.
El dia que Floren decidío largarle al Milan porque ralentizaba el juego estuve muy triste porque era uno de mis jugadores favoritos y eso para luego fichar a Makelele y Flavio...
¡Vaya tontería!
Creo Zidane llegó demasiado tarde en el Madrid,se le debío fichar unos años antes ya que perdí su tiempo en la juve.
Hubiera sido genial ver Redondo y Zidane al mando del Madrid durante algunas temporadas...