lunes, diciembre 12, 2005

La joven esperanza blanca


FernandoHierro jugó de centrocampista para, luego, dar unos cuantos pasos atrás y terminar como mariscal de la defensa del Real Madrid. Iván Helguera paseó su clase como mediocentro por Albacete, Roma y Barcelona antes de caer por el Bernabéu, donde también empezó en la media para terminar como central. Sergio Ramos pegó sus primeras patadas a la pelota como lateral derecho en el Sevilla, para luego ser central en su comienzo como madridista. Pero Ramos, el enfant terrible, jugó ayer, no por primera vez, de mediocentro. El camino a la inversa.
El sevillano es un jugador total. Ayer marcó su segundo gol consecutivo con la camiseta del Madrid e hizo su mejor partido. Sensacional en su despliegue a lo largo de todo el campo. Como un imán, el balón acabó jugada sí y jugada también en sus botas. Distribuyó, destruyó y se animó a dar pases increíbles. Nos habían contado que Florentino había fichado un central por 30 millones de euros, pero es mucho más que eso. Este chico, si nada se lo impide, está llamado a ser el líder del equipo de Chamartín en los próximos diez años y uno de los baluartes de la selección. Es joven y cuando juega de central lo paga. Ronaldinho se dio un festín a su costa. Pero, Sergio Ramos, más adelantado, es el perfecto apaga fuegos del Real. Ver cómo celebró el tanto de ayer es un gustazo para el espectador. ¡Qué derroche de ganas y carácter! La alegría de un 'novato' no tiene igual.
Junto a Sergio estuvo ayer Guti, en una nueva versión. Más educada, sí, pero más peleona. El único obstáculo para el canterano puede ser el regreso de Beckham, aunque lo lógico sería que el inglés entrase para la banda derecha. Por cierto, el flanco diestro lo ocupó ayer Robinho, que empezó a recuperar su mejor versión. El gol es un golazo de los que nos han enseñado en los vídeos. Además, el brasileño empieza a salir de su crisis y está más alegre. Me vuelvo a remitir a su celebración (dime cómo celebras y te diré cómo te sientes) en la que Robinho sonrió ampliamente como no le habíamos visto.
Por lo demás, el partido no fue grandioso por parte del Real Madrid. Pescar los tres puntos en Málaga tiene su mérito, más aún tras el juego de patadas en el que cayeron los de Tapia. Además, López Caro ha imprimido algunas cosas en sus jugadores. Su gusto por el orden se vio ayer y el equipo tocó la pelota con criterio. Por primera vez en la temporada, vimos a un Madrid que sabe, más o menos, a lo que juega. Se le sigue notando muy flojo físicamente y de ahí sus últimos 20 minutos de sesteo. Aunque eso es algo que cura el tiempo y el trabajo. No quiero dejarme en el tintero la recuperación de Zidane que ya empieza a ser un hecho. Ayer dejó varios detalles y se le vió participativo.
En la Rosaleda, los de López Caro tuvieron dos peros. Primero, el desastroso estado de Ronaldo que en este momento no tiene ni chispa. Segundo, la inseguridad de Pavón, al que Salva le hizo un siete previo paradón de Íker. Sin embargo, el primer defecto es, paradójicamente, una buena noticia: el Real Madrid sabe ganar sin Ronaldo. De aquí a un tiempo nos preguntaremos si el Real Madrid sabe vencer sin Sergio Ramos. Qué carácter.

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