domingo, diciembre 04, 2005

Un suicida llamado Vanderlei

Sé que no es así, pero a veces parece que Luxemburgo lo que quiere es cobrar el finiquito y si te he visto, Real Madrid, no me acuerdo. Me refiero a partidos como el de ayer, tras los que uno duda si están bien invertidos esos eurillos en el PPV. Lo único que me consuela es el Getafe, al que le faltó saber llegar hasta Casillas. Pero nuestro amigo Vanderlei es quien nos ocupa. Anuncia ya el AS en su edición digital que el técnico brasileño será destituido esta misma tarde. Me parece lógico.
El nombre de Vanderlei Luxemburgo no pasará a la historia más brillante del Real Madrid. Es, seguramente, el entrenador con el que peor fútbol ha visto el Bernabéu y lo de ayer fue el colmo. 1-0 y a aguantar a base de patadas, malos modos y achicando agua como un equipo menor. Esta autodestrucción ha de ser detenida ya, antes de que sea definitiva. Porque el cambio de Ronaldo no es lógico. En el coliseo madridista quitar a un delantero para poner un medio defensivo no sienta nada bien. Máxime cuando en el campo no había otro delantero -Baptista no es un punta, pese a que algunos se empeñen en lo contrario-. Más allá de la entrada en el campo de Gravesen, el colmo me pareció tener lista la entrada de Raúl Bravo. ¿En serio Vanderlei no quiere cobrar ya el finiquito?
El problema es profundo: Luxemburgo no ha entendido qué es el Real Madrid. Dice Alfredo Relaño (y yo lo comparto) que el Madrid está condenado a la excelencia. Eso este entrenador no ha sabido verlo en el año que ha estado. Cambios absurdos como el de Gravesen o la entrada de Salgado por Beckham ante el OL son muestra de ello. Vanderlei pensó ayer que con ganar salvaría la cabeza. Ingenuo. La parroquia madridista no perdona el miedo a perder: el Madrid es un gran campeón. El equipo blanco, campeón 9 veces de Europa, no puede permitirse salir a no perder, a no encajar un gol. Luxemburgo pensó que con ganar salvaría la cabeza. Por eso esta tarde será cesado.
Quizá el peor crimen de este entrenador es que quiere hacer de su salida un suicidio colectivo. Ayer quitó en el descanso a Robinho, como si quisiera que el jugador se vaya con él a la cuneta. Precisamente, el habilidoso brasileño es el principal damnificado de este desastre de planificación que tiene al técnico como culpable, pero del que no hay que olvidar que su germen está arriba. En los asientos del palco. Desde donde ayer unos cuantos inclinaron su pulgar hacia abajo. Aunque ya no era necesario, el condenado llevaba meses pidiendo su propia cabeza.

2 comentarios:

pululante dijo...

Parece que al cabo de un tiempo todos los inquilinos del banquillo del Bernabeu se vuelven desquiciados. Ese empeño de aferrarse a los galácticos, ignorar a la cantera, incluso a costa de forzar recuperaciones, hacer jugar a gente en baja forma y poner a jugadores fuera de sitio.

Pero lo que acabó de matar a Luxe fue su cobardía, que fue admisible el año pasado al coger un equipo roto y con el que hizo una buena segunda vuelta. Este año se esperaba algo más del equipo, que se reforzó bastante bien, pero el rendimiento ha sido muy inferior en juego.

¿Es tan difícil mantener el sentido común? Esperemos que el "temporal" López Caro no tenga las presiones del cargo, y se deje guiar simplemente por el sentido común. Justo lo que hizo Del Bosque en su día.

"Eldelaspalmas" dijo...

Comparto el anterior comentario excepto en lo de "se reforzó bastante bien", refiríéndose, claro está, al Real Madrid.
Para mí, perder a Solari, Owen y Figo, para cambiarlos por Robinho, Sergio Ramos o Baptista, no es reforzar nada al equipo.
Se cambiaron tres grandes jugadores hechos que habían triunfado en el Real Madrid, aunque Figo haya empezado su declive, por Robinho que creo le falta aún tiempo para llegar a ser lo que vendieron, Sergio Ramos no deja de ser un buen jugador (solo)con unas muy buenas facultades físicas y Baptista algo parecido.
Creo que mas compensado estaría el R.Madrid con Owen, Solari y Figo.