lunes, enero 09, 2006

El cliente siempre tiene razón

Me encargan la tarea de inaugurar este espacio destinado a los periodistas en la revista del Logroñés Club de Fútbol. Algo de responsabilidad entra, sobre todo cuando no soy un veterano en las tareas de informador, tan sólo un aprendiz. Así que, mejor que como periodista, hablaré como aficionado al fútbol, que al fin y al cabo es lo que llevo siendo toda mi vida.

Cuesta, de verdad que cuesta, ponerse a hablar de fútbol cuando llevamos tanto tiempo sin disfrutarlo. Porque, no nos engañemos, la categoría en la que este equipo juega no da para más. Pese a su extraordinaria dificultad, la Segunda B no es para gozar, sino para salir de ella cuanto antes. Más aún cuando el equipo –volvamos a no engañarnos- no ha respondido a las expectativas creadas. Desconozco de quién es la culpa y creo que no es lo importante.

Lo importante, sea el equipo que sea, es jugar bien o lo mejor posible. No hablo de hacer un fútbol grandioso, puesto que es difícil de verlo incluso en la élite, pero sí de dar un poco de chicha. Al margen de forofismo, sentimientos o afición este deporte es un espectáculo. Dice Cruyff que al fútbol siempre debe jugarse de manera atractiva, ofensiva, debe ser un espectáculo. Es posible que alguno piense que con eso no es suficiente, que es muy fácil de decir cuando, como Cruyff, tienes en tu equipo a Guardiola, Laudrup y Romario. Recurro ahora a Valdano, quien afirma que los que se pasan el día hablando de lucha y garra son los que tienen poco que enseñar. Toda la razón para el argentino.

Pongamos un ejemplo. Usted va al teatro, previo pago, pongamos, de 15 euros. Ve la sesión completa y resulta ser un tremendo aburrimiento sin sentido. Con la lógica indignación de quien se ha rascado el bolsillo, acude al director de la representación y le hace saber su malestar. El director, muy práctico él, le responde que su equipo ha trabajado muy bien, que ha aguantado perfectamente la hora y tres cuartos de función. En definitiva, que se ha sacrificado en el escenario. Tiene razón, seguro. Pero, no ha sido capaz de divertir y las personas que acudieron al teatro no recomendarán esa obra: es una tortura. Conviene que ni el director más práctico ni el entrenador más efectivo olviden que el cliente siempre tiene razón.

(Artículo publicado en el primer número de 'Tribuna LCF', la revista que regala en el campo el Logroñés Club de Fútbol, que ha tenido a bien destinar un espacio a la opinión de los periodistas)

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