domingo, enero 22, 2006

A falta de juego...

Qué valiente este Cádiz que, por cosas como las del Bernabéu, merece desde ya quedarse en Primera. Su arranque se pareció bastante al que tuvo en el Carranza ante el Barça. Presión constante, kilómetros y kilómetros de carrera para recuperar la pelota. Mientras, el Madrid intentó parecerse al del partido del Sevilla hace una semana. Tuvo sus momentos, pero el rival no dejaba demasiado aire para que Zidane o Guti pensaran.

Y en esas se adelantó el voluntarioso Cádiz con gol de Medina. Aunque antes, en la primera mitad, hubo un penalti de libro sobre Robinho, que ayer volvió a sonreír. Será que al brasileño le gusta el rival gaditano. Por cierto, que mención aparte merecen esos 6000 valientes hinchas que acudieron a la cita y, por momentos, pareció que los de Espárrago jugaban en casa. Pero, ahí estaba Cassano que nada más salir comenzó a animar a las masas. Este chico es de un barrio muy 'chungo' y se le nota. Si le respeta su propia cabeza será un gran jugador para el Real Madrid, pero primero debe ponerse a tono, pues parece un barrilete.

Al Madrid ayer le costaba trenzar jugadas, llegar arriba con claridad y circular bien la pelota, en lo que buena parte de la culpa recayó sobre el bulto Gravesen, tan desacertado como Baptista, el mayor bluff blanco de la temporada. Sin embargo, los de López Caro tienen recursos. Esas cosas que cuando un equipo no está bien no salen, ayer, con el Madrid en estado de optimismo, salieron. Roberto Carlos limpió las telarañas de su fusil para sacar un lanzamiento de falta de los de antaño. Quizá me quite la razón y no esté tan acabado como pensaba. 1-1 y el Madrid subido sobre sus propios hombros para sacar esta batalla adelante. Beckham, fiel guerrero de la corte inglesa, justificó su fama con otro golazo de los que se recopilan en los vídeos de lo mejor del fútbol. Magistral disparo también de falta. 2-1, remontada y, ya de forma oficial, declarado el estado de optimismo.

A esta cita con la recuperada felicidad no podía faltar el sonriente Robinho, que se la llevó sutilmente de tacón para empalmar un perfecto disparo ante el que nada pudo hacer el adelantado Armando. 3-1, Robinho sonriendo, Cassano bromeando y el Bernabéu feliz por los cuatro costados, porque la afición gaditana sólo pensaba en emborracharse, el resultado le daba igual, como demostró su ya famoso cántico. Así se cerró la historia de un partido cuyo resultado, por juego, debió ser un empate. Pero la versión feliz del Madrid tiene otros recursos aparte del juego. Y ayer salieron a relucir.

1 comentario:

Javier Trinidad dijo...

El gol del inglés fue magnifico. Roberto Carlos tuvo la suerte de que la barrera se abriera (si yo fuese Esparrago apartaba a ese tio un mes del equipo).

Saludos