jueves, febrero 02, 2006

El partido sin alma

Tras el cierre confirmado de Mestalla me temía lo peor. Y mis miedos se han hecho realidad. He viso el semipartido entre Valencia y Deportivo y me he aburrido. No por el juego, sino por la cantidad de cemento que se veía en Mestalla. Sí, es cierto que de vez en cuando se escuchaban cánticos de los aledaños del campo valencianista, pero aquello daba pena.
Porque es muy triste que, por culpa de un desalmado, tengamos que ver un partido así. No me ha gustado nada escuchar constantemente los gritos de uno y otro entrenador, así como los gritos entre jugadores. Aún menos me ha gustado un detalle de Megía Dávila, con quien sí compartí la decisión de suspender el partido. Me pregunto si, con Mestalla lleno, hubiera señalado ese penalti que no existió. Faltaba el jugador número doce justo cuando el Valencia más lo necesitaba. Y todo, insisto, por culpa de un tonto, que no ha hecho sino dejarnos un partido sin alma.

P.D.: ¿Alguien sabe quién lanzó la moneda? Si es que fue una moneda...

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