sábado, mayo 06, 2006

Declaración de principios

Amo el fútbol. Desde hace demasiados años ningún deporte ha logrado lo mismo. He llorado, reído, celebrado, disfrutado... Ni lo ha logrado el balonmano, ni el baloncesto ni ningún otro. Ni lo logrará. Recuerdo las tardes en Las Gaunas en Primera, la grada coreando el nombre de Oleg Salenko o Manel. Recuerdo estar pegado al Carrusel Deportivo a ver qué hacía el Logroñés en Toledo y cómo aquel mismo año me regalaron la camiseta blanquirroja que aún conservo.
También conservo en mi memoria a Juan Carlos Herrero, hoy entrenador del Logroñés, que en su etapa de jugador era mi vecino. Él vivía en el 1ºA yo, en el 5ºB y miraba a aquel grandullón vasco con admiración. Carajo, Herrero era defensa central del Logroñés.
También tengo mis recuerdos malos. Cómo la desarticulación del Logroñés con la venta de Poyatos, Salenko, Iturrino... y la llegada de Paunovic como entrenador, el padre del delantero del Getafe. Aquella temporada olía a descenso desde el principio. Luego, de vuelta a Primera, todos -políticos, medios, etc.- nos vendieron un equipo magnífico. Llegaba el gran Lotina al banquillo acompañado de fichajes estelares como Rubén Sosa o José Luis Morales, que venía de una excelente campaña en Segunda con el Mallorca. Todo ello aderezado con las Rioja Girls, aquel espectáculo dantesco de animadoras al más puro estilo americano.
Otro recuerdo nefasto me tocó cubrirlo como periodista. Fue hace dos años y Fran Canal anunciaba, entre lágrimas de cocodrilo, la casi segura desaparición del Club. Ver a Fernando Marín descompuesto me rompió y creo que es una escena que no olvidaré mientras viva.
Y así podría seguir durante horas. Recuerdos y más recuerdos. Mientras el fútbol ha navegado a la deriva, ¿qué han hecho los poderes de la ciudad? Crear una nueva máquina. Hoy se llama Darien y es equipo de Asobal con todo merecimiento. Cierto es. Pedro Sanz y Julio Revuelta han estado allí, ya se sabe que es importante salir en la foto cuando la situación lo requiere. Queda un año para las elecciones y hay que apresurarse, no vaya a ser que, de pronto, alguien recuerde que ellos también son culpables de la situación del fútbol riojano en general y del Logroñés en concreto.
¿A qué viene esto? A que acabo de llamar a un amigo que es aficionado al balonmano. Lo primero que me ha dicho es que me vaya haciendo a la idea de que mis crónicas, a partir de ahora, serán de balonmano. Y no, me niego. No quiero subirme al carro, por muy bien que vaya el Darien. Me rebelo contra una situación que nos están sirviendo para que olvidemos o miremos para otro lado. Me alegro por la gente que se ha currado el Darien. Pero no por aquellos que se apuntan este tanto y lo quieren utilizar. Lo siento, señores, tengo principios. Y no cambio mis sentimientos por un deporte que amo por otro que ni me va ni me viene. Conmigo no cuenten.

No hay comentarios: