lunes, junio 19, 2006

La reconciliación

No sé cuándo comenzó mi enfado, mi ruptura con el Logroñés. Quizá fue en el 2.000, en la época del primer descenso por impago. Aquel enfado me privó de ver el que hasta hoy es el último ascenso. Fue también a Segunda B, como lo va a ser el de dentro de una semana. Ya en la categoría de bronce le di mi segunda oportunidad al club de mi casa, de mi gente, de mi tierra, pero me volvió a traicionar en 2.004, con el segundo descenso por impago. Aquella traición fue mucho más trágica, más dura y, seguramente, más difícil de olvidar. Ver a Fernando Marín llorando en la sala de prensa de Las Gaunas me rompió. Me pregunté entonces si el fútbol valía la pena cuando conllevaba ese sufrimiento en tanta gente.

Así que me aparté, enfadado, del Logroñés, pese a que le tenía un enorme cariño, como se le tiene a una ex novia con la que sabes que no te conviene volver. Por eso, el año pasado vi con lástima que no se llegara ni a clasificar para el ascenso a Segunda B. Por eso, esta temporada comencé muy pasivo con el club, desconfiado a la vez de que pudiera hacer algo que volviera a hacer felices a sus aficionados.

Algo parecido debía de sentir mi abuelo, Agustín Íñiguez 'Pirulo', que jugó en el Logroñés allá por los años 40 y dejó de ir a Las Gaunas con el equipo recién subido a Primera División. Su enfado, por causas que ahora ya no puedo preguntarle, le privó a él de ver los años dorados en directo y sólo los leía en el Marca y en el Diario La Rioja. Mi abuelo falleció en 2.002, pero su recuerdo sigue vivo y he tenido la oportunidad de ver todos sus recortes de la época en la que vistió la blanquirroja, así como algún carnet de socio del Logroñés. Dejó este mundo cabreado con el club que gozó de su zurda.

Ayer otro zurdo comenzó a volver hacerme creer en el Logroñés. Fue Omar, con el primer gol. A partir de ahí se produjo un punto de inflexión en mis sentimientos. Tras el primer tanto, llegaron otros tres y cada uno lo celebré como nunca, jamás, lo había hecho. Los dos últimos fueron de Fernando Marín, el mismo al que vi llorar, también traicionado por su Logroñés y que ayer volvió a sonreir y a gritar. No podía ser otro, tenía que ser Marín el que acudiera al rescate de una ruptura de la que también él fue protagonista. Terminó el partido y, juro que es cierto, tuve momentos en los que me costó contener la emoción.

Sí, sé que debo tener imparcialidad, que a veces ejerzo de periodista, pero no puedo ocultar mis colores. Creo que decirlo, me obliga también moralmente a reconocer los errores del Logroñés, así lo he hecho siempre. Por eso no veo nada malo en reconocer que soy blanquirrojo, porque mi pasión no me ciega. Es como cualquiera de mis hermanas, a las que quiero con locura, pero si cometen un error, seré el primero en decírselo. Y qué quieren que les diga. Ayer creo que volví a hablar con mi abuelo. Y sé que él también volvió a reconciliarse con el Logroñés. Porque la blanquirroja volvió a ser fiel a su historia. Porque los 18 jugadores que ayer saltaron al césped sabían que defendían el escudo de una entidad histórica en La Rioja y en el fútbol español.

Quizá luego vengan mal dadas, tal vez el club se vaya al garete por el infortunio extradeportivo. No lo sé, y me da igual ahora mismo. Es momento de disfrutar, de sentirnos logroñesistas, de darle una nueva y quizá última oportunidad al Logroñés. Nos hemos reconciliado. Ojalá que dure.

3 comentarios:

principito dijo...

El año q viene espero que nos enfrentemos en el grupo II de segunda b... y hasta aquí puedo leer. Un saludo!

SOMOS MUCHOS dijo...

Somos muchos los que nos hemos reconciliado una vez más con el equipo de nuestros amores que, tanto nos ha hecho llorar.
Esperemos no tener que volver a llorar un descenso por impago o, lo que sería mucho peor, un no ascenso por impago.
Después de lo que hemos pasado, sería delito.

¡Aúpa siempre Logroñés!

Anónimo dijo...

Me alegro de tu reconciliación. A mi ya me ha pasado lo mismo que a ti un montón de veces, imaginaté, vi a nuestro Chuta subir por primera vez de 2ª b a la división de plata y lloré entonces como un chiquillo que era, lo vi subir tambien ppor primera vez a 1ª división y no veas que llorera me pegué tambien, así que imaginaté lo que he pasado en estos últimos años, sobre todo la época de Boronat y compañia fue totalmente para olvidar, fue entonces cuando la mayoria de aficionados hasta entonces incondicionales del Logroñes, dejaron de ir al futbol, yo incluido.
A ver si conseguimos estar pronto por lo menos en segunda división, y quien sabe, algún día intentar subir a primera.
Un saludo a todos los que de verdad quieren al Logroñes de toda la vida.
Tote71.