lunes, noviembre 20, 2006

El caballero del White Label

La noche permanecía tranquila. Era un día laborable. En fin, una de esas jornadas en las que tan sólo se acercaban por el bar aquéllos que salen tarde de trabajar. En su gran mayoría, gente de traje y corbata que acuden al calor del alcohol con hielos para el relajo final del día. Reuniones tardías, trabajos en horas post laborales, alguna copa después de una cena. El bar tenía la luz baja y la música no demasiado alta. El olor a tabaco se fundía con el aroma a madera de la tarima, la barra y las banquetas. Sonaban canciones elegantes ante los oídos de dos tipos en la barra y cuatro sentados en una mesa. La hora de cerrar estaba cerca, a menos de 30 minutos.

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