lunes, mayo 14, 2007

Sí, es el Madrid

En las guerras dialécticas entre hinchas del Real Madrid y Barcelona, los blancos siempre sacan a pasear su palmarés, sus históricas gestas, sus 9 Copas de Europa. Como no puede ser de otra manera, los culés rebaten ese argumento restando importancia al pasado, para otorgársela al presente. Un presente que sí, es blaugrana. Pero, ¿realmente el pasado, la historia, la leyenda no sirven para nada?
Probablemente el Madrid no gane la Liga esta temporada (ojo a la próxima jornada, lo de Huelva y el Calderón puede ser de órdago con el Sevilla acechando), pero Capello (sí, Capello) y los suyos han logrado lo impensable hace tres o seis meses. Un amigo madridista me decía allá por el verano que ya sabíamos lo que había con el general Fabio: poco fútbol, pero títulos. Sin embargo, esa creencia, a la que se aferró la parroquia de Chamartín, se fue esfumando conforme avanzaron las fechas. Ahora, a cuatro jornadas para el final, el Real Madrid se ha puesto líder, del mismo modo que Van Nistelrooy se ha puesto pichichi, sin hacer ruido, poco a poco, desgastando.
No creo que sea casualidad que el Madrid esté siendo competitivo justo cuando ha de serlo. En el momento en el que los de arriba estaban fallando, el conjunto capitaneado por Raúl empezó a escalar, a ascender. Todo puede que arrancase, precisamente, en el Camp Nou. Allí al Madrid se le escaparon dos puntos con el gol de Messi, pero puede que ganara la fe necesaria, la bombona de oxígeno moral para comenzar a creerse un club grande, tal vez el más grande. El Real Madrid no se entregó y, herido durante 3 años y medio en su orgullo, demostró que hay cosas que se escapan a toda lógica en este deporte.
Tampoco creo que sea casualidad que Raúl marcase el 2-3 el sábado. Hay jugadores acompañados por la leyenda del escudo que defienden. Jugadores que pueden ser cuestionados durante más de una temporada, pero aparecer cuando más se les necesita. Raúl, siempre Raúl, mostró que sí, se podía. Y sobre ese 2-3 se subió todo el madridismo para alcanzar el 4-3. ¿Casualidad que el gol de la victoria llegase de botas de Higuaín? Podríamos decir que sí, pero creo que tampoco en este caso. El chaval viene de la nación donde el fútbol es pura veneración. El Pipita marcó su gol porque, no lo olvidemos, él se lo guisó. Un balón que en otra época madridista hubiera sido dado por perdido, fue luchado por un pibe argentino de 19 años. Con la fe de millones de seguidores blancos, Higuaín se fue al suelo. Recuperó la pelota, la cedió a un compañero y se fue directo al sueño.
Y sí existen las casualidades. Claro que existen. Pero no creo que estemos ante una de ellas. Los grandes éxitos, los grandes triunfos, se cimentan sobre bases históricas. Y el Real Madrid tiene una gran historia detrás. Ésa que sale a relucir a menudo en las discusiones entre blancos y culés. Ésa que los antimadridistas tiran por tierra cuando por el Bernabéu bajan las aguas revueltas. Pero ésa sin la que Raúl no podría ser comparado con Juanito en su salida del campo. La misma por la que un amigo en el descanso me llamó y me dijo que el Madrid iba a remontar. No es cuestión de fe. Es cuestión de que es el Madrid, para lo bueno y para lo malo. Y, probablemente, no ganará la Liga, pero ya ha conseguido algo que nadie pensó seriamente durante muchos meses. Se ha puesto líder a falta de cuatro jornadas.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

todo en esta vida sucede por algo, lo que pasa, es que cuando no nos gusta renegamos y cuando nos gusta nos aferramos a ello, ADELANTE

chimoeneas dijo...

(esto no tiene nada que ver con el madrid)
simplemente quería felicitarte por el blog (al que he llegado a través de un antiquísimo comentario en notasdefutbol.com).
a la gente de fuera nos parece un follón enorme eso de los dos logroñés y gracias al blog he podido enterarme un poquito de por dónde van las cosas.
viva el tato! (al menos en su etapa de jugador)