lunes, julio 23, 2007

"Aún necesito el fútbol en mi vida; tengo ilusión"*

*Aprovechando el verano y el escaso ritmo de actualización del blog, cuelgo aquí una entrevista que hice a Fernando Marín, ex jugador del CD Logroñés, allá por enero-febrero. En su día la realicé como una práctica para la universidad, por lo que me vi obligado a recortarla y editarla para insertarla en una maqueta. Ahora, aquí, la versión larga y sin cortes de aquella conversación, una vez que el ex capitán blanquirrojo ya no pertenece al Logroñés. Gracias, Fer.


- Empezó con 15 años en el fútbol, ahora tiene 35 ¿empezar tarde significa terminar tarde?

- Yo hasta los 15 años hacía atletismo, hasta que mis amigos empezaron a jugar al fútbol. Cuando estaba haciendo COU, un técnico del club me vio y fiché por el Logroñés, aunque había probado, por ejemplo, en el Real Madrid. Pero, no, no empecé a jugar desde pequeñito. Ahora, sigo teniendo ilusión por jugar, siempre que me respeten las lesiones, seguiré jugando. Sí es cierto que he hablado alguna vez con mi mujer del tema de dejarlo, pero ahora mismo no me lo planteo, porque me encuentro bien. Aún necesito el fútbol en mi vida, tengo ilusión.

- Incluso la temporada en la que usted militó en el Varea, parecía que iba a ser la última, pero apareció de nuevo el Logroñés.

- El año del Varea fue muy difícil para gente que se quedó sin equipo. Conocí al presidente del club el año anterior y Ramón y yo decidimos proponerle entrenar con el Varea, hasta que nos pudiera salir algo. A Ramón le salió un equipo en Cádiz y se fue, mientras que yo no tuve suerte y no encontré nada. Si no hubiera seguido jugando aquel año, el fútbol se habría acabado para mí. Tuve la suerte de engancharme otra vez y volver al Logroñés

- El Logroñés, de nuevo aparece para “salvar” a Fernando Marín.

- El año del Varea ya había hablado con Janos Beke, entonces dueño del Logroñés, a principio de temporada pero no llegamos a un acuerdo en cómo pagarme las cantidades de la temporada 2003-04 que me debía el club. En un primer momento no conocía a nadie dentro del club y ellos me debían un dinero de esa temporada anterior. Desde dentro se me veía como uno de los culpables del descenso cuando yo lo que reclamaba era el dinero que había trabajado; nada más. Luego hubo un acercamiento, se llegó a un acuerdo y volví. Reconozco que Juan Carlos Herrero hizo bastante hincapié en que yo fichase por el equipo y que la seriedad de Abadía me daba confianza. Tuve suerte de coincidir también con que Edu García (un auténtico fuera de serie en todos los aspectos), al que conocía de mi anterior etapa en el Logroñés, también estaba en conversaciones con el club. En cuanto a lo que comentas de “para salvar a Fernando Marín”, no creo que eso sea así. Creo que toda persona aporta algo cuando llega a un sitio, nadie salva a nadie; en el caso del fútbol, una entidad aporta pero también cualquier jugador le aporta lo que puede.

- ¿Si el club que le debía el dinero hubiera sido otro, le habría costado más llegar a un acuerdo que tratándose del club de su vida?

- Hubiera actuado igual. Las cosas tienen que ser como tienen que ser. Si se hubiera tratado de otro club, habría intentado llegar a un acuerdo de la misma manera.

- Usted es la persona que, en los últimos diez años, ha desempeñado el papel más difícil dentro del Logroñés.

- Sí, me he comido bastantes marrones pero no creo que sea tanto como para que se diga eso. He vivido cosas bonitas, como el ascenso a Primera en Toledo, pero también he visto al club en muy malas situaciones. He vivido situaciones muy difíciles. Pero hasta esas situaciones han sido “inolvidables”, sobre todo por las relaciones que llegas a tener con determinada gente, sobre todo compañeros. Me acuerdo por ejemplo de Jonathan Risueño, un sub-23 que llegó al equipo la temporada de 2ª B que se descendió por impago y que al enterarse de que descendíamos, lloraba desconsoladamente. Consideraba que era una oportunidad preciosa para él y tenía una ilusión increíble. Pintaba bien como jugador; aún sigo hablando de vez en cuando con él.

- Que se sepa, usted ha llorado dos veces por el Logroñés.

- Me acuerdo sobre todo de una, la del año que se descendió deportivamente a Segunda B y luego a Tercera por impago. Aquel año me marché a Badajoz, pero fue muy difícil.

- Cuentan que estando en Badajoz, usted llamaba cada domingo a Logroño para ver qué había hecho su equipo.

- Si soy sincero, llamaba mucho a casa y siempre sabía cómo había quedado el equipo. Me acuerdo mucho de ese año en Badajoz. Durante la pretemporada en Biescas, el día 31 de julio, fecha clave para saber si el Logroñés pagaba o no, a las 12 de la noche estaba escuchando la radio con un compañero y me dolió mucho escuchar que mi equipo de siempre descendía por impago. Esa situación fue muy dura, pese a que a mí el club de mi vida me debía dinero. Aquel año a final de temporada también viví en persona en Cantabria el ascenso del Logroñés a Segunda B.

- Como jugador, ha vivido cuatro ascensos ¿compensa una noche de celebración a cualquiera de las malas noches de descenso?

- Qué duda cabe que lo que más marca es lo que da alegría a la gente, pero no se pueden comparar unos ascensos con otros. Por ejemplo, el ascenso a Primera en Toledo es incomparable e irrepetible, con la gente desplazándose, la plaza del Ayuntamiento llena,…

- Pese a sus éxitos, hay quien dice que usted es un gafe.

- Me dedico simplemente a trabajar y dar lo máximo por el equipo. Si alguien piensa así, sus razones tendrá y habrá que respetarlas, pero me gustaría debatirlas con él. No creo que haya mucha gente que piense así. Me sorprende un poco que me comentes eso; tú mismo has dicho que he vivido cuatro ascensos.

- Tal vez le acusan de gafe porque le ha tocado vivir los peores años del Logroñés.

- No sé qué tiene que ver una cosa con la otra. Ojalá todo hubiera ido sobre ruedas en mis años aquí pero las cosas no pueden cambiarse y siempre he intentado hacer mi trabajo lo mejor que he podido.

- ¿Va a más el Logroñés?

- Creo que en lo deportivo va a más. Empezamos mal, pero el equipo es joven y tiene mucho margen de mejora. En cuanto a lo extradeportivo, hay problemas más graves, creo que solucionables, aunque eso no quita para que sean importantes.

- Hemos cerrado 2006, un año inusualmente tranquilo en el club…

- Sí, porque todo ha ido como quería la dirección del club. 2006 para ellos ha sido muy bueno, porque se ha conseguido un ascenso y el equipo se está asentando en la categoría. El presidente está sabiendo frenarse, porque creo que es una persona muy temperamental y hay que alabar que haya estado aquí en los malos momentos del equipo. Las cosas se están haciendo bien y en silencio.

- ¿Tiene la sensación de que el Logroñés no sólo depende de sí mismo para crecer?

- Da esa sensación. Sobre todo me gustaría que no hubiese nadie que le ponga zancadillas de vez en cuando. Que las cosas que se hagan, vean su fruto en el sentido de que el esfuerzo es grande y las cosas son difíciles. Si te esfuerzas por solucionar algo y con sólo mover un dedo te echan todo abajo, puedes llegar a desilusionarte y... esperemos que no sea así y se siga en esa línea.

- ¿Dónde están aquellos que iban a Las Gaunas en Primera?

- O los que llenaron la plaza del Ayuntamiento el día del ascenso… No sé dónde están. Tal vez la gente se cansa, pero eso no quita para que, por muy mal que se hayan hecho las cosas, tengas un sentimiento y lo vivas. A la hora de los sentimientos, las cosas malas te unen, pero mucha gente no ha estado donde creo que tenía que estar. Ellos tendrán sus razones, pero creo que siguen sintiendo al Logroñés. Y eso que lo dice alguien que lo siente, pero al que el fútbol le ayuda a vivir algo mejor. Cuando deje el fútbol y pueda ayudar desinteresadamente, entonces se verá el sentimiento, porque es entonces cuando se tiene que ver lo que se siente. Pero hay gente que, a pesar de las desgracias, sigue ahí. Hay que cuidar a esa gente, mantenerlos durante mucho tiempo y darles las gracias.

- ¿Cree que el sentimiento en la ciudad está dormido?

- Creo que hay que estar a las duras y a las maduras. A mí también me gusta ver el balonmano, pero no quita que ahora está en ASOBAL. Lo que hay que ver es si la gente lo apoyará cuando no esté tan arriba porque creo que también llegará el momento aunque sea duro decirlo.

- ¿Qué se ha hecho mal en Logroño para que en Oviedo la gente siga apoyando en masa a su equipo?

- No lo sé. Si lo supiera, habría dado mi opinión al respecto para que eso sucediera. Recuerdo varias manifestaciones en apoyo al Logroñés y la asistencia ha sido escasa.

- ¿Provoca esa comparación envidia sana?

- Por supuesto. Pero yo también he jugado allí, tienen un gran campo, unas muy buenas instalaciones… Algo de lo que aquí carecemos como club de fútbol. Hay muchas cosas de las que podríamos hablar y quizás no llegaríamos a nada. Se ha hablado mucho y no se llega a ninguna conclusión.

- ¿Cree que el Logroñés Club de Fútbol es un obstáculo más para que el Club Deportivo Logroñés no avance?

- Puede ser. Creo que esto es una carrera y reconozco que el Logroñés no anda muy bien económicamente y el Club de Fútbol esta temporada tiene un equipazo. Si lograra subir a Segunda A, la verdad es que creo que sería complicado para el Logroñés. Si antes decíamos que el sentimiento está dormido, lo cierto es que la gente se engancha cuando las cosas van bien. Sé que ellos andan faltos de espectadores y de apoyo popular y lo están buscando. Ellos harán sus reflexiones para captar esos aficionados, aunque creo sinceramente que lo tienen difícil porque el sentimiento es muy difícil cambiarlo. Sí creo que el Club de Fútbol puede ser un pero para que el Logroñés “de siempre” siga creciendo, pero eso no quita para que se tenga que tener un respeto a ese otro club.

- Como hombre de club, ¿no le da pena que pudiera ascender el Club de Fútbol y prefiriera esa opción y que el Logroñés muriera en el olvido?

- Sé que hay gente que no les va a apoyar nunca. Pero, qué duda cabe, que gente nueva o gente que les apoye pueda darles ese empujoncito. En ese sentido, el Logroñés ha de estar tranquilo, porque va a tener siempre al aficionado de siempre. A poco que el equipo dé, la gente puede engancharse de nuevo.

- Tantos años en el club dan para mucho, incluso usted hizo famoso en su día a Miguel Ángel, el hoy mediocentro del Betis que le detuvo en penalti.

- Esperaba esa pregunta. Suele hacerse en este tipo de entrevistas. Yo sé que ese día nos jugábamos mucho y había una sensación en el campo de que podíamos ganar. Sé que jugué bien y tengo amigos que se preguntan cómo puedo pensar que jugué bien un partido en el que fallé un penalti contra un jugador. Yo digo que ese día estaba jugando muy bien, porque hay que ser autocrítico, creo que lo soy cuando las cosas salen mal, pero también cuando salen bien. Pero bueno ese día surgió lo del penalti. También aquel domingo había sobre el campo gente que cobraba muchísimo dinero y podía haber dado el paso adelante para coger el balón y tirarlo. Estaban, por ejemplo, Marcelo Tejera, que tenía una gran calidad y la gente lo quería mucho, o Nayim. Pero nadie quiso coger el balón, ¿porque nos estábamos jugando mucho? No lo sé. Y yo fui el que dio el paso adelante. No me arrepiento para nada de haber cogido el balón y lo volvería a hacer. Estuve 5 minutos con el balón en la mano hasta que se tiró el penalti y en ese tiempo se te pasan muchas cosas por la cabeza. Tenía claro donde lo iba a tirar, lo tiré mal y me lo paró. Siempre suelo bromear con que yo salgo en el Trivial y otros no, porque soy el jugador de campo que falló un penalti contra otro jugador de campo actuando de portero. Es una experiencia que te hace madurar. De esa experiencia, lo peor fue que Boronat, el entrenador por entonces, me “castigó” con 6 partidos en la grada sin ni siquiera ser convocado, pese a que yo creo que hice un muy buen partido aquel día contra el Barça B, como ya he dicho antes.

- ¿De dónde nace el apodo de ‘Zinedine’ Marín?

- Supongo que nace de que la coronilla se me está quedando calva. Creo que me lo dicen con cariño y no con sorna, porque por supuesto Zidane Zidane sólo hay y habrá uno.

- Con sorna no creo, porque hablar de Marín en Las Gaunas es hablar de alguien importante.

- No sé. He tenido la suerte de estar muchos años en el mismo equipo y creo que siempre he trabajado por él. Creo que la gente valora eso. Por eso creo que lo de Zinedine Marín me lo dicen con cariño.

- ¿Cree que algún día los históricos serán Sarabia, Setién, Abadía y Marín?

- No lo sé. El tiempo lo dirá, pero sinceramente es difícil igualar a esa gente. Yo he jugado 25 partidos en Primera, mi opinión es que ellos están a mucha distancia. El mismo Herrero, mi entrenador ahora, también es uno de ellos. Por años en el club sí puedo igualarles, pero nunca por otro tipo de cosas. Han sido internacionales, han jugado en clubs grandes como el Atlético de Madrid. No opino que pueda compararme con ellos. No creo que tenga la misma importancia como jugador. Sólo puedo admirarles.

- ¿Por la calle se siente reconocido?

- Bueno, reconozco que la gente me conoce y conozco a mucha por el fútbol. Puede decirse que el fútbol me ha dado todo lo que soy. Yo le he dado trabajo, ilusión, pero todo se lo debo a este deporte y por supuesto, al Logroñés. Ya lo he dicho alguna vez en algún medio de comunicación. Es lo que creo y así lo digo.

- Pero hay un Marín más allá del fútbol.

- En ese sentido, creo ver por donde quieres ir. Siempre he criticado a los jugadores jóvenes que no aprovechan más el tiempo porque el fútbol te deja tiempo como para estudiar. A Aimar, siendo aún jugador del filial, llegué a pedirle permiso varios días para distintos exámenes, pero en uno de ellos llegó a decirme que si iba al examen y no al entrenamiento, no volviera a entrenar con el primer equipo. Por supuesto, aunque era algo que no entendí nunca, no acudí al examen y eso me complicó mis expectativas del curso en la Universidad. Pero, con trabajo y esfuerzo, he ido sacando las cosas como he podido. Tengo una licenciatura en Administración y Dirección de Empresas y un máster en Gestión de Empresas (aunque reconozco que una cosa es estudiar y otra bien distinta trabajar). Después del fútbol hay más cosas. Por ejemplo, me gusta mucho la bolsa e invertir a muy corto plazo y siempre estoy pegado al ordenador o me voy a la Sociedad de Valores y Bolsa. Siempre tengo la mayor parte del tiempo ocupado. Ahora mismo hago lo que me gusta, creo que con sentido común. De hecho, he empezado a trabajar a media jornada porque el fútbol se acaba algún día. Puede ser que al club no le guste mucho el hecho de poder estar trabajando en otro sitio, pero espero que no sea impedimento para poder jugar un año más en el equipo aunque si el Logroñés me pone en la tesitura de “o trabajas con nosotros a tiempo completo o no renuevas”, no me lo pensaría dos veces y elegiría el fútbol. Tiempo tendré de trabajar en algo distinto. Desde la temporada que jugué en el Varea, creo que valoro más el hecho de estar jugando. Además el año pasado y lo que llevamos de éste las cosas han salido muy bien y estoy disfrutando mucho. Manolo Sarabia me comentó una vez que, siempre que me encontrase bien, intentase alargarlo todo lo que pudiese y retirarme lo más tarde posible porque cuando lo dejas, lo echas mucho de menos. Intentaré hacerle caso aunque reconozco que después influyen más cosas. Sólo el tiempo dictará una sentencia al respecto.

De cerca

- ¿Rasgo principal de su carácter?

- Creo que la honradez y el trabajo.

- ¿Un defecto que no pueda dominar?

- Morderme las uñas.

- ¿Se considera buena persona?

- No creo que alguien pueda hablar de si mismo en ese sentido. Tienen que ser otros los que se pronuncien. Los que me conocen dicen que sí.

- ¿Por quién se cambiaría?

- Por mí mismo, pero con 23 años, con mi mujer, con mis hijos.

- ¿Cuál es su precio?

- Creo que hago las cosas con cariño y hablar de temas de dinero no es primordial, aunque sí que creo que todos tenemos un precio.

- ¿De quién siente envidia?

- No siento envidia. Tal vez un sentimiento de envidia sana por gente que ha llegado más lejos que tú siendo iguales. No me estoy quejando de nada pero creo que he sido un jugador trabajador, valorado, cuando también creo que hubiera podido jugar más partidos en categorías superiores. Creo que tenía capacidad. Pero como he dicho antes, no se pueden cambiar las cosas y punto.

- ¿Cuál es su ideal de felicidad?

- Ahora mismo creo que soy feliz. Juego al fútbol, tengo una mujer increíble y dos niños y mi vida gira en torno a ellos.

- ¿Con qué es intolerante?

- Hay tantas cosas; la desigualdad, la injusticia, ...

- ¿Qué despierta su ira?

- La ira son momentos, pero no soy una persona que la demuestre en mi carácter. Creo que en esos momentos soy capaz de contenerme y mantener la cabeza fría.

- ¿Por qué estaría dispuesto a matar?

- No me gustaría que hicieran daño a mi familia pero de ahí a matar, no.

- ¿Qué cualidad prefiere en un ser humano?

- Trabajo, sinceridad, honradez, ilusión.

- ¿Su palabra favorita?

- Quizá la palabra “Ilusión” puede quedar bien como respuesta a esa pregunta.

- ¿Cuál es tu máxima en el trabajo?

- Creo que la honradez.

- ¿Dónde le gustaría vivir?

- España es el lugar ideal y Logroño lo tiene todo. No me planteo otro sitio. Las ciudades pequeñas, como Logroño o Salamanca por ejemplo creo que son las mejores para vivir aunque para ello tienes que estar rodeado de la gente que quieres.

- ¿Un color?

- El verde.

- ¿Música favorita?

- Las bandas sonoras.

- ¿Un futbolista?

- Tres. Míchel y Zidane como futbolistas que he admirado. Y Jesús Dulce como ejemplo; jugué con él en el B y para mi fue eso, un ejemplo a seguir como jugador de la cantera del Logroñés en cuanto a ilusión, entrega y deseo de ser lo que has nombrado: futbolista.

- ¿Algo hermoso?

- Observar a mis hijos cuando están durmiendo.

- ¿Un héroe?

- Hay gente que lucha en la vida para salir adelante y se merecen el calificativo no sé si de héroe, pero sí de hombres (o mujeres) con todas las letras. Mis padres son un ejemplo.

- ¿Su asignatura pendiente?

- No me habían hecho nunca esa pregunta. No lo sé. Quizá veremos qué pasa cuando deje el fútbol. Ahí puede empezar una “nueva” vida en la que aparezcan muchas de esas asignaturas a superar.

- ¿Cómo le gustaría morir?

- De repente y dejando todo atado para que mi familia viviera bien.