El Club Deportivo Logroñés saltó ayer a Las Gaunas con hambre. Tras dos jornadas sin apenas comer -tan sólo el apetitivo de un punto ante la Cultural- los blanquirrojos necesitaban ganar. Más que nada para no entrar en una dinámica peligrosa. Así que ayer el Logroñés se sentó a la mesa, puso el mantel (el cuidado césped del Municipal hizo tal función) y merendó a gusto.
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lunes, septiembre 10, 2007
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