miércoles, noviembre 28, 2007

¿Qué está pasando?

Miedo. Nervios. Iniquietud. Inseguridad. Así está el entorno del Club Deportivo Logroñés. Así nos despertamos cada mañana, llenos de preguntas. Desde el club apenas se dice nada. No se explica con claridad para qué han venido Vicente Moreno ni Eugenio Vecino (aunque éste parece estar dando la cara). No se sabe hasta cuándo alcanza el ultimatum a Quique Setién. Se afirma sin rubor que hay retrasos en los pagos de las nóminas. El equipo no gana. Problemas, problemas y más problemas.

Se habla del caramelo que significa alcanzar un acuerdo con Hacienda y Seguridad Social. Pero no se hace. Se habla de ascender a Segunda. Y se está en zona de descenso. Se habla de que no hay dinero. Y no parece haberlo. Hortelano y Moreno están en Madrid, apenas dan la cara. Ni una maldita rueda de prensa para decir "señores, esto es lo que hay y esto es lo que no hay".

Agustín Abadía corre peligro. O no. No se sabe. José López Pérez corre peligro. O no. No se sabe. Porque, en realidad, no se sabe nada. Porque nadie explica nada. Y, mientras, temores. Miedos. Inseguridades. Binéfar vuelve a la cabeza de todos... ¿Qué está pasando?

lunes, noviembre 19, 2007

El adiós de un tipo honesto

El Logroñés CF ha destituido a Balta. El equipo es último, con tan sólo 7 puntos en 13 jornadas y sin conocer aún la victoria. Su despedida es lógica en este mundo de consumo rápido que es el fútbol. Balta se va. Llegó con prestigio y se marcha con la sensación de que no le acompañó la fortuna en Logroño. Se va un entrenador. Pero, ante todo, se va una persona honesta, honrada, de principios.

He tenido la suerte de conocer a Balta en esta temporada y poco que ha estado en Logroño. Somos de carácter parecido y chocamos en alguna ocasión. Pero nunca he tenido queja de él. Cuando algo le molestó, me lo dijo a la cara, sin tapujos ni rodeos. Mirándome a los ojos. Y me permitió explicarme. Y yo a él.

Brusco de primeras, encaja con el perfil de hombre castellano. Recio. Seco en el habla. Casi cortante. Pero buena persona. Sincero. Ha sido una suerte tratar con él. Nunca me dificultó mi labor profesional, más al contrario. Nunca me negó un favor, ni me negó la palabra. Sé, por lo poco que le conozco, que no queda nada negativo en su conciencia. Que lo dio todo por el equipo.

Balta nunca entendió todo este circo que tenemos con el fútbol en Logroño. Le sonaba raro. Como a casi todos los que son de fuera. Por eso respetó al rival, admiró a los colegas del otro barrio, el blanquirrojo. Eso sí, sin dejar de defender a su club, su equipo. Un profesional.

Hoy se va. Y a mí me queda la sensación de que nuestra relación se enfrió en los últimos meses. Quizá porque ya casi no nos veíamos. Pero hace mucho que no hablamos. En mi recuerdo queda aquel viaje que hice con él, en el que hablamos de política, de lo divino, de lo humano. Entonces conocí al Balta más honesto. A la persona, en fin. Fue un placer. Espero que nos veamos por Salamanca. En tu ciudad, allá donde sólo tienen buenas palabras hacia el que fue el buque insignia de la Unión Deportiva. Creo que, humanamente, aquí ha dejado la misma sensación. Hasta luego, míster.

sábado, noviembre 10, 2007

Una buena idea

Creo que habitualmente soy bastante crítico con todos los ámbitos de la gestión del Club Deportivo Logroñés. Es mi forma de querer a la institución. Por eso, en la misma medida que a veces doy palos, debo reconocer las buenas labores, las iniciativas positivas. Y estos días ha habido una digna de alabar.
El rastrillo que ha tenido lugar entre ayer y hoy me parece una gran idea. Bucear en las cajas con camisetas antiguas, míticas algunas, de los años dorados es una bonita experiencia. Además, es una buena forma de que la afición pueda contribuir a las arcas del club. Han permitido, además, lograr objetos casi de culto, prendas retro incluso, que contribuyen a identificar a la gente con su Logroñés.
Esta mañana he ido (ayer no estaba en Logroño) y he podido hacerme con un par de cosas. Una camiseta roja de la marca Puma y un cuaderno conmemorativo del primer ascenso a Primera. Me encanta comprar camisetas de equipos y he tenido que controlarme para no llevarme una de cada de caja.
Lo dicho, una buena idea. Enhorabuena.

P.D.: Aún no he hablado de Vicente Moreno, el nuevo inversor. Y no lo he hecho porque no puedo todavía. Demos tiempo al tiempo para sacar conclusiones.

jueves, noviembre 08, 2007

Una tradición

Como los dos últimos años, vuelvo a participar en los premios Web Riojanos, que organiza www.larioja.com. Este año, de nuevo, con dos blogs, J.L. García Íñiguez (finalista el pasado año) y Gol en Las Gaunas.
Sé que probablemente no ganaré, que ni siquiera este año alcance la final. Estos premios son así. Pero, participar, aparte de una tradición, me obliga, de algún modo, a competir. Y a mantener el blog en mejor estado que nunca. Así que los beneficiados de mi participación en estos sarados sois vosotros, los visitantes, que os encontraréis la mejor versión de estos blogs durante una temporada.

Bendito seas

lunes, noviembre 05, 2007

Maldito palo

El poste evitó en el último minuto que el Logroñés venciera a la Ponferradina
J.L. GARCÍA ÍÑIGUEZ
No era para tanto. Toda la semana temiendo la llegada de la todopoderosa Ponferradina a Las Gaunas, como si se tratara del coco, y el equipo berciano no arrasó. Un conjunto bien armadito, eso sí, que sólo fue capaz de romper Candelas, héroe ayer, como lo fue en el encuentro ante el Conquense.
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jueves, noviembre 01, 2007

La Liga romántica

Creo en el amor. Qué quieren que les diga. Y, debido a mis creencias, conservo el espíritu romántico. En todos y cada uno de los aspectos de la vida. El fútbol, claro, es parte de la vida, una forma de entender muchas cosas, una forma de liberar pasiones, de enloquecer con justificación. Y de creer en unos valores. Por eso me gustan las goleadas, porque respetan el aspecto romántico de este deporte. Melenas al viento, el escudo en un brazo, la espada empuñada en el otro. A por el gol. Otro. Y otro. Por eso, la jornada de ayer me deja enamorado.

Primero, por la pasión del Real Madrid, recuperando el viejo espíritu, en Mestalla. El rival estaba herido, desangrándose. Un Madrid vulgar, de glamour, ferraris y galaxias, hubiera enfundado la espada al ver al rival en el suelo, agonizando. Clemencia, lo llaman. Pero las grandes batallas, los grandes héroes, no se libraron con piedad. Si el rival está herido, hay que matarlo, dejarlo muerto a los pies del caballo. Por eso admiro el romanticismo del Madrid de Schuster. No sé si es como Federer, pero sus dos grandes salidas del Bernabéu se han saldado con goleadas sin atisvo de piedad. Primero, ante el Villarreal. Ayer, contra el Valencia. Es lo que tienen los vikingos. Ganan con lo mínimo en pequeños poblados, pero, cuando se trata de conquistar una gran ciudad, todos bajan del barco, melenas al viento, y arrasan. Y el Valencia, deangrado. Con el pueblo sin saber a quién gritar. Tal vez Mestalla deba mirarse al ombligo.

Antes de terminar la batalla del Turia, comenzaba otra en el Manzanares. Dos equipazos frente a frente. Dos equipos condenados a la rudeza de las batallas. Partidos para salir con la camisola rajada, por ataques con lanza, flechas y espadas. Sangre y sudor. Pasión. Romanticismo. Atlético y Sevilla, dos equipos, dos aficiones, firmes creyentes de la pasión. Y el resultado es de los que dejan a ambas tropas con gesto de preocupación. Alabando al guerrero de enfrente. El Atleti porque va como una bala este año, pero debe preocuparse por encajar tres goles en el Calderón. El Sevilla porque sigue siendo el equipo más romántico de esta tierra España, pero marcó tres goles lejos de su fortín y no fue capaz de llevarse el partido.

Y el sábado nos tiene preparada una noche de infarto. El Sevilla, con un clavel y una espada, frente al Madrid, que deja cada ciudad como Pompeya. El escenario, el más pasional de cuantos teatros pueblan el país. El Ramón Sánchez Pizjuán. Partidazo. Con dos equipos con valores. Con dos equipos sin piedad. Melenas al viento. Desempuñen las espadas, carguen sus escudos. Preparen a los lanceros. El sábado se libra una nueva gran batalla de la Liga romántica. Ésa que me hace enamorarme de este deporte. Viva el fútbol. Viva el gol. Y los equipos sin piedad.