Me da cierta vergüenza reconocerlo. Sobre todo, porque uno se suele hacer hincha de un equipo cuando es un niño. Habitualmente, por herencia familiar. Otras, porque un acontecimiento concreto, un primer encuentro impactante con el fútbol, te hace admirar a un equipo de por vida. Otras, por cercanía geográfica. Pero siempre suele ocurrir de niño. Es extraño quien empatiza con unos colores a los 23 años. Y así me ha ocurrido a mí.
No sé cuándo fue exactamente. Pero es cierto que había algo dentro de mí gestándose. Pudo ser a raíz de aquel gol de Puerta. O tal vez antes, en la época de mi admirado Davor Suker o cuando Tsartas paseó su zurda magistral por Nervión. Quizá tenga algo que ver el desagrado que siempre me ha provocado el Betis por medio de Ruiz de Lopera. No lo sé. Desconozco el momento exacto en el que el Sevilla plantó su semilla en mi corazón. Y lo cierto es que durante bastante tiempo he intentado luchar contra mí mismo, negarme que podía hacerme de un equipo a los 23, buscando como excusa que sólo es la bonita época que vive el equipo la que me empuja a sentirlo. Ahora creo que incluso ése puede ser el motivo, pero lo considero igual de válido. Por algo muchos jóvenes hoy son del Dépor.
Mi sentimiento sevillista salió definitivamente a la luz unido a la desgracia. A la muerte de Antonio Puerta. Verlo caer sobre el césped me hizo sentir lo mismo que si le hubiera sucedido a cualquiera de mis ídolos del Logroñés en mi época infante. Sentí su fallecimiento como si fuera uno más de esa parroquia. En ese momento no pude luchar más contra mí mismo y comencé a confirmar mi sevillismo.
Las señales eran ya inequívocas en la primera UEFA ante el Middlesbrough. Celebré los goles como si hubiera sido del equipo toda la vida. Y cuando este año el rival era el Espanyol y este país ya era feliz ganase quien ganase, yo no. Yo quería que la UEFA se fuera de nuevo a Nervión. Así que m alegré. Me confirmé y gocé con El Arrebato. En la misma medida que algo se derrumbó dentro de mi con la muerte de Puerta. Soy del Sevilla. Por Maradona, Suker, Tsartas, Carlitos, José Mari (cuando era bueno), por Reyes, Sergio Ramos, Baptista, Alves, Navas, Palop, Kanouté... por Antonio Puerta. Y porque quiero. Porque me ha surgido este sentimiento sin poder frenarlo.