lunes, febrero 25, 2008

Órdago

La plantilla del Club Deportivo Logroñés le ha echado un par de narices. A priori, han ejecutado el movimiento más arriesgado de la historia del fútbol logroñés. Le han ofrecido formalmente al propietario y presidente, Juan Hortelano Peñalver, la compra del club a cambio de la condonación de la deuda que el ex ciclista tiene adquirida con ellos.

Todo se cocinó en el autobús de vuelta tras el partido disputado ayer en Cuenca. Allí, a la plantilla comenzó a llegarle información acerca de lo que Hortelano había comentado en Radio Gaunas esa misma tarde. Las palabras del empresario madrileño encencieron la mecha, fueron la chispa. Como casi siempre.

Jugadores, cuerpo técnico y empleados lanzan así un órdago sin precedentes. ¿Un farol? Quién sabe. Puede que tengan un respaldo que les asegure a su vez adquirir el accionariado y saldar la deuda. De hecho, sería lo lógico.

Lo cierto es que han sido valientes. Arriesgan, pero saben que poco peor pueden estar. Hortelano ha bloqueado el club. Frente a sus propios empleados, frente a los acreedores, frente a las instituciones y frente a la afición.

El Logroñés ha dado muchas vueltas. Ha vivido siempre cerca del surrealismo. Y esto es una vuelta de tuerca más. Pero, quizá el alto componente de riesgo y valentía que contiene el órdago de la plantilla le convierta en el movimiento con más valor de todos cuantos hemos visto. Desde aquí, vaya mi apoyo para el cuerpo técnico, jugadores y empleados del Club Deportivo Logroñés. Cuando no nos quedaba nadie en quien confiar, aparecieron ellos. Al menos, de momento. Porque esto tiene pinta de que sólo acaba de comenzar.

1 comentario:

contri dijo...

En efecto José Luis, probablemente esta oferta no llegue a buen puerto, pero quizás sirva de catalizador de la necesaria catarsis colectiva que es necesaria en el fútbol de nuestro Logroño. De momento hay que reconocerles a los jugadores la valentía de lanzar una oferta que tal vez esté condenada al fracaso... pero allí quedará una postura que les legitima, más si cabe, para pedir lo suyo: QUE SE LES PAGUE POR SU TRABAJO.